TRÁFICO DE ESPECIES: VÍCTIMAS INOCENTES

Empezaré describiendo en que consiste este negocio ilegal, así como también las principales consecuencias que acarrea, tanto para los diferentes ecosistemas, como para los animales en sí, ya que se trata de actos crueles e inhumanos aplicados sobre las distintas especies exóticas. El tráfico de especies se ha ido abriendo paso poco a poco en nuestra sociedad y el resto del mundo, como un negocio portador de grandes beneficios, de hecho se sitúa en tercer lugar después del tráfico de drogas y de armas. Cuando hablamos de tráfico de especies, no sólo hay que tener en cuenta el tráfico de fauna, ya que la flora tiene también cierto interés y empieza a cobrar importancia. Poniendo cifras sobre la mesa, se calcula que este negocio mueve aproximadamente 4.000 millones de dólares al año. Dejando a un lado los aspectos económicos, comencemos a hablar de los más perjudicados en este tema, los propios animales. Los animales preferidos para este lucrativo negocio son las serpientes, los felinos, los loros, los caimanes y las tortugas, sin entrar en las preferencias sobre flora. Pero esto no es todo, ya que el tráfico no sólo engloba a animales vivos, sino que también envuelve a muertos o incluso partes de ellos, como colmillos, pieles o aletas. Es la falta de buenos controles, de regulación y de legislación, lo que provoca que este negocio haya ido creciendo a pasos agigantados en nuestro tiempo. Tenemos por ejemplo el caso de Ecuador, uno de los países en donde el tráfico de especies está más extendido, ya que se trata de un país de pequeño tamaño, con escasos y débiles controles y una alta tasa de corrupción; si a esto le sumamos la gran diversidad de especies con las que cuenta y las buenas vías de acceso, tenemos como resultado la expansión de esta macabra práctica. El papel fundamental de España en todo esto es, según en Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el servir de punto estratégico de entrada hacia el continente. • PROBLEMAS: El gran problema que encarna este tipo de actuación, es sin lugar a duda la violencia y el sufrimiento que padecen los animales. Los métodos más comunes de transporte son vuelos directos y barcos transatlánticos. Se cometen multitud de actos crueles y sangrientos sobre las verdaderas víctimas, los animales, de este negocio deplorable, con el fin de realizar un transporte de los mismos de la forma más discreta posible, para conseguir no ser descubiertos por las autoridades encargadas de evitar estas masacres. Desde diminutos recintos donde se encuentran hacinadas distintas especies, sin a penas sitio para respirar, hasta aves narcotizadas o con los ojos perforados para evitar vislumbrar la luz del sol y con ello ponerse a cantar. De todos estos animales, sólo un 10% logran sobrevivir a este calvario, el 90% restante muere durante la caza o el transporte. Además de esta evidente vejación, este lucrativo negocio reporta otros distintos y graves problemas para los diferentes ecosistemas que componen el mundo de hoy en día. Entre ellos se encuentran las extinciones masivas de variadas especies animales, ya que las especies más extrañas y escasas, son también las más apreciadas en este tipo de actividad ilegal, y las mayor remuneradas, acentuándose por lo tanto, su ya de por sí elevada probabilidad de extinción. Sin embargo no acaba aquí esta lista de consecuencias del tráfico de especies, sino que es destacable también el dato de que la introducción de especies exóticas, es uno de los motivos que provoca el cambio global de los ecosistemas, produciéndole modificaciones en ocasiones irreparables, y siendo además un importante causante de la pérdida de biodiversidad, ya que privamos a los animales de sus hábitats naturales, introduciéndolos en otros, lo que provoca daños en ambas partes, tanto como para el animal introducido, como para el resto de animales que se encuentran en su hábitat. De esta manera conseguimos por ejemplo que los animales introducidos compitan por distintos recursos con los animales nativos o ya adaptados, provocando confrontaciones artificiales que no deberían tener lugar en la naturaleza. Otro problema derivado del tráfico de especies aparece una vez que se descubren los animales y se requisan, y es: ¿qué hacer ahora con los animales? La solución más aplicada suele ser llevarlos a zoológicos o a centros de rescate de vida silvestre, aunque esto no es lo más recomendable, ya que los animales no se encuentran en su ambiente, y pueden lograr escapar, corriendo el riesgo de introducir algún tipo de enfermedad en la fauna local, a la cual no está adaptada. Esto nos lleva al problema antes mencionado de pérdida de biodiversidad. Como podemos comprobar, todos lo expuesto es “la pescadilla que se muerde la cola”, hablando vulgarmente. Todos estos problemas traen consigo además una acelerada destrucción del hábitat, lo que puede acarrear consecuencias impredecibles para la naturaleza del planeta, ya que cada especie ocupa un nicho ecológico y tiene un papel en la naturaleza, y muchas especies no pueden sobrevivir sin la presencia de otras. Si bien es cierto que se producen o se han producido numerosas extinciones a lo largo de los años de forma natural, en los últimos años, el hombre ha ayudado a que éstas se multipliquen de forma preocupante, y de no poner freno rápidamente a esta hecatombe, nuestro mundo natural sufriría daños irreparables. Todo esto es consecuencia sobre todo de la falta de sensibilización que presenta la sociedad de nuestro tiempo. Es necesario que los encargados de poner freno a este salvaje negocio, estén concienciados y no duden en aplicar las sanciones correspondientes a los que infringen la ley de este modo. Aunque quizás parte del problema resida en esto, en la falta de legislación. En determinados países como Brasil y Bolivia, las sanciones raramente se aplican, y cuando finalmente se hacen cumplir, éstas son muy blandas. Si alguien es detenido, paga una fianza de 100 dólares aproximadamente y fin del problema. Incluso existe la posibilidad de cambiar la pena por trabajos comunitarios. Sin embargo, hay gente dispuesta a luchar contra esta injusticia, y por ello existe el Convenio Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que aparece en el año 1973, y tiene el importante cometido de proteger la biodiversidad y controlar el comercio legal de la vida silvestre de cada país, regulando la exportación, reexportación e importación de animales y vegetales vivos o muertos. Esto implica que los países que están implicados en el convenio, necesitan pedir certificaciones para poder autorizar la salida o entrada de determinadas especies animales y vegetales, entre las que se encuentran las especies en peligro de extinción, o especies en estado de alerta, además de otras. Entre los países vinculados al convenio, en la mayoría, el tráfico está considerado como delito y puede tener penas de hasta seis años de cárcel. Sin embargo sin una unificación y fortalecimiento de las leyes sobretodo en países como los anteriormente mencionados Brasil, Bolivia, Ecuador… este negocio seguirá en expansión, ya que es un negocio redondo, que está poco perseguido y tiene un riesgo escaso, a lo que se suma el alto beneficio obtenido por los traficantes. Es necesario señalar además, que de todos los beneficios obtenidos, una minoría está destinada a los cazadores locales, y se puede hablar incluso de engaño o aprovechamiento, ya que el traficante paga muy poco al cazador local, para posteriormente vender el espécimen a precios mucho más elevados. Es evidente que la pobreza de estos países es un obstáculo añadido al intento de solución de esta actividad, ya que supone un aumento en la facilidad de obtención de los animales, que son vendidos por un módico precio y sin pensar en su destino posterior. • SOLUCIONES: Como ya se ha comentado anteriormente, es prácticamente imposible el solucionar este problema si el endurecimiento de las sanciones correspondientes a los que realizan este tipo de delitos. Así como también la obligación de cumplir dichas penas y sanciones. Sin embargo, hay una serie de medidas que se pueden adoptar para colaborar en la erradicación de esta cruel actuación. Podemos empezar con la solución más evidente, que sería no comprar ningún tipo de animal exótico o de especies de venta prohibida, como las especies amenazadas por la extinción. Por consiguiente, en este punto deberíamos incluir también una apreciación en contra de la compra abrigos de pieles de especies protegidas, ya que en muchos casos estarían confeccionados con la piel de animales en peligro, o quizás de entrada ilegal en nuestro país. Y por supuesto en caso de saberlo, dar parte a las autoridades encargadas de este tipo de casos. Pero lo más importante sin duda, para lograr la desaparición del tráfico de animales, es la concienciación y sensibilización de la población. Una parte importante de esta tarea, sería concienciar a los turistas del daño que produce la compra de especies prohibidas, y su posterior introducción en hábitats diferentes a los propios.

Acerca de Gaby - Alba

Especies endémicas. Son las especies que se localizan en algunas áreas geográficas concretamente, donde estan creadas las condiciones específicas para la supervivencia.

Publicado el julio 18, 2013 en Tráfico de Especies. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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